Hace unos meses tuve la dicha de asistir a una misa de sanación (no sólo física sino espiritual). El sacerdote que la presidió nos decía que debemos ser PORTADORES DE PAZ, saber transmitir esa paz que Jesús nos dejó. No debe haber NADA que nos quite la paz. Todo aquello que está fuera del alcance de nuestras manos...sencillamente debemos dejárselo a Dios.
Cuántas veces el desánimo nos ha vencido. Cuántas veces nos ponemos nosotros SOLOS a luchar, sabiendo que solos no podemos..."la fuerza me viene de mi Señor"... La fuerza para luchar, la fuerza para reír, la fuerza para caminar, para seguir...incluso la fuerza para decir NO y detenerse.
Me he puesto a pensar en las veces que realmente me he sentido en total y completa paz, cada momento coincide con la presencia de Dios en mi vida: en una cama en medio de mis papás y mi hermana mientras nos reímos hasta llorar, recordándo viejos momentos con mis amigos, haber estado 40 horas seguidas en la presencia de Jesús Eucaristía...

La única paz que puedo tener...viene de Dios. Una personita me dijo hace un par de días...lo que te quita la paz no viene de Dios....a mi me gustaría verlo más así....la paz, sólo viene de Dios. Él es el único que puede hacer que sonría desde el alma sin hacer un sólo gesto, Él es el único que puede hacer que otra persona vea amor y sencillez en mis ojos....En un corazón lleno de Dios no hay cabida para la tristeza, el enojo, la desesperanza.
Dios es MI descanso.... mi único y auténtico descanso.... Amén.
