viernes, 8 de junio de 2007

La Caridad

Tengo unos amiguitos que sábado a sábado se olvidan de ellos mismos y se toman el tiempo de compartir experiencias, sonrisas y caricias con las personas de un asilo de invalidos. Convierten sus tristezas en alegrías, les permiten ser gigantes en una tierra de pequeñeces, les dan sobre todo el fruto de ser bendecidos por Dios. Aquí "la nena", Kenia, uno de los angelitos que Dios le ha regalado a estas personas espectaculares, que a pesar de estar con alguna limitación física, tienen un corazón ilimitado para recibir y al mismo tiempo dar amor. Gracias a Dios por aquellos que ven en los demás, en los necesitados, el rostro de Jesús.

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