Lc. 1,38

Mientras iba en camino, sólo pensaba en las veces que he estado en contacto con esta gran mujer. Ella es el testimonio vivo del Amor de Cristo y de la dulzura del Espíritu Santo que se manifiesta a través de su voz. Cada palabra que Carol dice, estoy segura viene directamente de Dios.... desde el momento de decir Buenos Días, estas papas las tenemos que cocinar asi, Dios te salve María.... fluye un amor que muchas veces es difícil de comprender, de no ser que creas con fe en los grandes misterios de Dios a través de aquellos a quienes más ama.
Raúl y yo llegamos a la misa, que se celebró en la Catedral de Comayagua y si conoces esa Iglesia, sabes que es bastante grande....Nosotros nos sentamos en la ultima banca...había mucha gente que acompañaba a Carol en este día tan importante.
Allá adelante, vestida de blanco y con una corona de flores, la novia estaba frente a quien en ese momento se convertiría en su esposo. Atrás de nuestra banca estaba la mesa de las ofrendas...tan divertido pero al mismo tiempo tan significativo y tan representativo de la vida de Carol... estaba un par de sandalias, en ofrecimiento por el camino que la lleva a acercarse cada día más a Jesús y con las cuales lleva a otros el amor del Señor. Tan sencillo como eso... el instrumento que la lleva a evangelizar y dar su vida por quienes más lo necesitan.
Y claro...no lo pude evitar, cada vez que Carol pronunciaba palabra, se me salían las lagrimas. Ella tiene una voz tan dulce y escucharla consagrarse a Jesús por el resto de su vida con tanta ternura y con tanta devoción realmente me enternecía. Cuando se acercó para ser parte de la procesión de las ofrendas ví en su rostro una alegría increíble mezclada con lagrimas del gozo que solo logra un alma en gracia de Dios. En ese momento.... sin afan de engrandecer ni medir a nadie...lo único que pude pensar fue: "Wow.... estoy en presencia de una santa." Así, estoy segura que ella esta tan cerquita a Dios que casi lo puede abrazar.

Carol escogió muy adecuadamente hoy 25 de Marzo, fiesta de la Anunciación, como el día de su consagración. Un día como hoy, la Virgen de las Virgenes dijo Sí al mayor milagro de Amor, sí a la vida y sí a la Redención. Un día como aquel en que la Madre dijo Sí, Carol también le regaló el Sí eterno al plan perfecto de Dios.
Todo amor exige un sacrificio...pero estoy segura que amar a Dios y amar hasta que duela no exige sacrificio alguno. Hoy pedía con todo mi corazón que me enseñara a amarle y amar a los demás de tal manera que me consuma en El. Carol me dijo varias veces hoy.... "tenemos que ser Santas, luchar y orar mucho por nuestra vocación, que es el camino que nos lleva a Jesús". Así como decía la Madre Teresa..."hacer cosas ordinarias, con Amor Extraordinario".
Hoy fui testigo de esa historia de Amor, en el que un sí extaordinariamente lleno de amor, se vuelve un milagro. Que Dios nos permita encontrar el camino de nuestra vocación y así poder volcarnos en ese amor extaordinario hacia los demás.
¡Bendiciones!



