miércoles, 31 de diciembre de 2008

Un Nuevo Comienzo

Hoy es el último día del 2008, para casi todos es una fiesta más por celebrar, la verdad si lo es. En papel, es el fín de un mes, el último día del año, el día en que se plantean metas para el siguiente año.

Definitivamente este año ha sido un año bastante peculiar. Entre las oraciones, la espera, las noticias inesperadas, las alegrías, las tristezas, las bienvenidas y las despedidas, puedo clasificar este año como el año en que sentí la mayor cantidad de emociones.

Tuve la bendición de poder experimentar una gran sequía espiritual como nunca antes. Es raro tomarlo como una bendición, pero realmente así lo fue. Lo siento así, porque creo que ahora, 23 años después de que entré a la familia de Cristo, casi 20 años después de haber podido recibir al Santísimo Sacramente por primera vez y casi 7 años después de comprometerme con Dios para seguirle por siempre, sentí que ese amor, esa alegría, esa Gloria de Dios...se me iba de las manos.

Este año, sentí lo que es haberme negado a mí misma el gozo de estar en presencia de Dios, por vergüenza, por miedo, por enojos, por tantas razones...en fín, los motivos que definitivamente si son importantes, llevaron a una sola conclusión, yo no puedo sola...necesito de mi Señor para seguir adelante.

Una de las mayores bendiciones que vino con esta sequía, son 6 niñas hermosas...mis hermanas espirituales, mis compañeras de comunidad: Karla, Karen, Astrid, Xilo, Marce, Alejandra...6 grandes mujeres que en 2 años de comunidad me han regalado amigas, hermanas, compañeras, apoyo, consejeras y amigas de oración. En una de las últimas reuniones del año que tuvimos, conversabamos acerca del verdadero sentido de la libertad y como nos sentíamos al respecto, entre el compartir de cada una, surgieron unas palabras que podrían parecer sencillas y sin mucho sentido, para nosotras, algo muy sabio y enviado por Dios. El proceso de alejarnos de Dios es como estar como ropa sucia tirada y abandonada, una vez en el cesto de ropa sucia estamos ya con el corazón arrepentido y con ganas de acercarnos más a Él...luego va el paso de la lavadora en primer ciclo: la confesión, luego sigue estar en el tendedero, el proceso de enmienda, y por último dobladas y guardadas en el cajoncito de ropa limpia de Dios. Ese día recuerdo que nos reímos mucho con ese comentario, pero al final lo tomamos como nuestra meta, buscar estar guardadas en ese cajoncito en el corazón de Dios.

Definitivamente eso fue algo que me ayudó mucho y me hizo reflexionar...qué es mejor, tener que pasar por el ciclo de lavado, aunque duela, y a veces hasta haya que utilizar un detergente fuerte para quitar las manchas más duras de quitar, sabiendo que en algún momento regresaré al cajoncito?...o estar escondida, tirada en el cesto de ropa sucia?

El día que más dolió y fue el más hermoso al mismo tiempo, fue el día en que tuvimos un momento litúrgico en ESCOGE, fue para recordarnos que debemos buscar siempre estar en gracia, buscar la paz con Dios...y yo definitivamente no me sentía así. Cual es mi sorpresa, que luego de pensar tanto en lo mal que me sentía, llegué a un lugar donde Jesús Sacramentado estaba ahí, esperandome con los brazos abiertos...esperándome, diciéndome que me amaba y que todo estaría bien...lo único que pude hacer fue arrodillarme y llorar, ni siquiera me sentía digna de estar en su presencia. Cuando al fin tomé el valor de acercarme, no pude pensar en mejor bendición que ver a un sacerdote que esperaba por nuestras confesiones...y ahí sin pensarlo mucho tuve una hermosa confesión, con Jesús Sacramentado a mi lado, dando gracias porque me daba una oportunidad más para servirle y amarle como nunca antes.

Si fue un año muy peculiar, agradezco por haber terminado la universidad luego de muchos esfuerzos, al mismo tiempo dije adiós a mi abuela, estoy en medio de una aventura laboral, di la bienvenida a nuevos amigos, pasé momentos rocosos con otros que al final lo que prevaleció fue el amor a través de Dios...en fín, tantas cosas por qué estar agradecida.

Hoy en el último día de este año, siento que una vez más, Dios me da la oportunidad de comenzar de nuevo. Mi lucha apenas comienza, mi camino a la perfección que Dios quiere de mí, será rocoso, tendrá espinas,...pero también tendrá rosas, las manos de mi Madre María Auxiliadora y de toda mi gente querida que desde el Cielo me acompañan. Yo no puedo sola, necesito de Dios, pero no me rendiré, mañána un nuevo paso comienza y el camino que es Jesús, junto con la guía que es el Espíritu Santo, me llevarán cada día más cerca a los brazos de mi Padre Eterno.

Que Dios les llene de bendiciones, fuerzas para luchar y seguir llenando el mundo con Su Amor.

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