Yo crecí en una familia católica. Mis papás siempre nos inculcaron a mi hermana y a mi la importancia de ir a misa los domingos y rezar por las noches...pero más que eso, era una mera costumbre. Para mi, tener una "relación" con Dios no pasaba de asistir a misa, mis clases de religión en el colegio y la oración de la noche.Siempre supe que orar a Dios era bueno, pero la verdad no estaba segura si realmente había alguien que me escuchaba. Siempre me preguntaba...¿será que lo estoy haciendo bien? ¿será que alguien me está escuchando? Y bueno, igual...pedía y pedía. En mi casa pasamos un tiempo muy difícil cuando yo tenía como 13 años...fueron como 5 años de tensión familiar. Me sentía extraña y triste porque no lo podía platicar con nadie. Recuerdo que entonces, cada vez que comulgaba en misa, mi oración iba dedicada a Dios para que la situación en mi familia mejorara. Sinceramente, pasó tanto tiempo, que realmente pensé que Dios no me escuchaba. Ahora me doy cuenta que si lo hizo, porque todo está bien.
Cuando salí del colegio todo cambió. Ya no tenía la "obligación" de hablar de Dios, ni de ir a misa, ni oraciones ni nada. Pensaba que estaba "muy ocupada" para hacer odo esto. Todo se volvió un caos, me matriculé en una carrera que no era para mi, en fin un verdadero desorden. Lo que empeoró las cosas es que ese mismo año, una amiga mía de la infancia, Annie, había muerto en un accidente de carro, ella solo tenía 16 años. Me enojé por sobre manera con Dios, seguía creyendo en El, pero no podía creer que haya permitido que eso le hubiera pasado a ella, tenía tanta colera que hasta me alegré de que la persona que iba conduciendo el carro también había muerto. Me aparté por completo de la Iglesia, no iba a misa, no me confesaba, no oraba. Nada. Sumandole a esto, me cambié de carrera y según yo, todo iba a estar bien.
Un par de años después, a mi hermana la invitaron a un retiro, yo de metiche también fuí. Era el FDS de ESCOGE. Milagro! Todo se miraba distinto, todo era hermoso, todo era felicidad...sentí que realmente habia cambiado, eso sí, pero afuera todo seguía igual. A pesar de que poco a poco, mi amistad con Dios regresó y que yo pensaba que todo iba a estar bien, no fue así. Sentí todo aún más difícil. Me costó mucho regresar a las misas, no digamos confesarme...y para colmo, una vez más me di cuenta que la carrera que estaba estudiando no era para mí. Esta vez fue peor, no sabía como decirles a mis papás que otra vez me iba a cambiar de carrera...y cómo que de carrera, si ni siquiera sabía que iba a estudiar. Me sentí tan inútil, tan desagradecida, tan poco. Entonces tomé acción, mi hermana me ayudá a averiguar qué es lo que más me gustaba, fuimos a ver universidades, hablabamos bastante, mis amigos de ESCOGE me animaban y me decían que orara, que le pidiera a Dios la sabiduría suficiente para discernir que debía hacer y sobre todo por la fortaleza suficiente para decirselo a mis papás. Y así fue como fui conociendo una vez más el gran significado que tiene la oración para mí. Realmente me ayudó a tomar una de las mejores decisiones de mi vida.
Luego, poco a poco fui tomando mayor compromiso en ESCOGE. Me sentía más unida a Dios. Para mi, ir a misa se volvió una necesidad, ya no bastaba con ir los domingos, sino que también disfrutaba de oir misa los días de semana. Me interesé en leer más la Biblia, aunque aun hoy me cuesta un poquito. Me di cuenta, que me encanta cantarle a Dios...es lo más bonito que me pudo haber dado, una voz para adorarlo y bendecirlo en todo momento. Siento que cada vez que le canto estoy un poquito más cerca de El. Pero sobre todo, me agarré de la oración, de hablarle y platicarle y pedirle y darle gracias, perdón...adorarlo y escucharlo. Estar en la presencia de Jesús Sacramentado es lo mejor que puede existir, es sentir una paz verdaderamente increíble.
Ahora, estoy en el discernimiento vocacional, tratando de descifrar que es lo que Dios quiere de mí, que puedo hacer yo para acercarme más a El. Mi Madre María Auxiliadora que me trajo de la mano a la familia salesiana, poco a poco me condujo a los Salesianos Cooperadores, laicos comprometidos y promesados ante el altar a vivir en plena espiritualidad salesiana, siendo ejemplo y testimonio de vida para los demás. Estoy formandome...si Dios quiere algún día podré promesarme.
Cristo se ha vuelto tan vital en mi vida, que es casi imposible respirar sin su presencia. No me imagino un día sin hablarle sin adorarle, sin decirle lo mucho que lo amo y lo mucho que le agradezco por las bendiciones que El me da cada día. Lo veo en todos lados, en la bella hermana que me regaló y los maravillosos padres que me formaron, en mis amigos con su apoyo, en mi trabajo, en los dones que me regaló. No me imagino la vida sin El. Estoy completamente y perdidamente enamorada de Jesús. Hoy, mañana y siempre, en mi vida...Cristo es VITAL!!!

1 comentario:
Alabado sea Jesucristo!!!!
Algunas personas les llega el momento de acercase a Jesus primero, otras un poco despues y otras un poco mas despues. Gracias a Dios ya estas en el mundo real, viendo la realidad de la vida.
Y continua rezando.....
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