viernes, 17 de agosto de 2007

En Espíritu y Verdad


Esta ha sido una semana interesante. He descubierto el secreto de la felicidad. ¿Que qué? Si, el secreto de la felicidad. Aprendí esta semana que no dependo de una persona, de una emoción, de una ilusión, de un momento para ser feliz. La verdadera felicidad no es producto de una causa o motivación. Cuando no necesitas de nada en este mundo, cuando aprendés a desprenderte de toda ilusión, pero desprenderse de verdad, ahí encuentras la verdadera felicidad.

Se preguntarán qué tiene que ver esto con la imagen que coloqué al principio. Sencillo. La verdadera felicidad se alcanza cuando estás en completa presencia de Dios. La única manera real de estar en presencia de Dios es en la oración. Pero no es cualquier oración, es aquella oración donde le permites a Dios hablarte a tí, donde permites que Él actúe en tí, donde permités que no haya nada a tu alrededor más que Él. Es ese momento donde no hay palabras....solamente hay ADORACIÓN. Es ese momento que para grandes santos se llamó "éxtasis", aquel momento donde te dejás ser tomado por Dios, que el inunde tu alma, vida y corazón. Ese momento de adoración es cuando te desprendés de todo y no queda nada más que su dulce presencia, su hermoso amor....el éxtasis de su grandeza.

Me he puesto a pensar cuando he logrado ese famoso desprendimiento....curiosamente sólo ocurre cuando le canto a Jesús. Cuando la voz que Él me dió va de regreso a su corazón...cuando estoy directamente frente a Él, cuando puedo "orar dos veces" alabándolo. Hemos tenido la oportunidad de que cada jueves tenemos 15-20 minutos de adoración al Santísimo, un fragmento de momento en nuestras agitadas vidas....pero por esos 20 minutos he logrado olvidarme del mundo, olvidarme incluso que existo yo, para mí....sólo existe Dios.

Hace unos días alguien nos preguntaba: "¿Quién de aquí cree realmente que en ese pedacito de pan está Jesús?"...Y claro todos levantamos la mano. Al menos yo siento que tengo fe en ese maravilloso milagro. Lo divertido fue cuando dijo: "Lo siento pero todos son unos mentirosos. Si realmente creyeran que Jesús está en ese pedacito de pan, no estarían aquí, estarían allá frente a Él adorándole y alabándole." Wow.....es cierto. Como poder sólo estar un segundo en su presencia, ¡como separárnos de Él! ...Ese es el verdadero desprendimiento, dejarlo TODO por Dios...olvidarnos de todo y sólo estar junto a Él, "en Espíritu y Verdad"...esa es la verdadera felicidad.

No hay comentarios: