"Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava."¡Proclama mi alma! No mi voz, no mi mete, no mis movimientos....mi alma. A veces me pongo a imaginar cómo se sintió María de haber recibido gran noticia de que sería madre, y no cualquier madre, sino la Madre de las Madres, la Madre de Dios!!!! ¿Miedo, intranquilidad, asombro...? Talvez si. Pero creo también que fue una mujer de fe, como cualquier ser humano tuvo que haber temido mucho por aquella noticia, sin embargo, supo decir si. ¿Y qué pasó? Vino a convertirse en el primer sagrario del mundo. Es como haberse confesado, comulgar y estar en gracia por 9 meses consecutivos con Jesús en tu corazón!
Esta jovencita, que de la noche a la mañana recibe tremenda noticia, no sólo aceptó el reto, sino que también eligió hacer su primer misión consagrada, eligió ir y esparcir el Amor que crecía en su vientre. ¡Cual gozo el de su prima Isabel al recibir tal visita! Siendo muy humilde, la Madre de nuestro Señor también supo agradecer el honor que se le había concedido, decidió también convertir su vida en un Magnificat, en una adoración perenne a Dios.
"Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su nombre es santo y su misericrodia llega a sus fieles de generación en generación."
Que lindo dejarse moldear por Dios, que lindo saber que son Sus manos los que están formando la mayor obra maestra que ha hecho en su vida. La mejor manera de dar gracias por tantas bendiciones recibidas es haciendo honor al milagro que hizo el día en que fuiste concebido....eres un MILAGRO!...actúa como tal. ¿Qué hace la flor cuando su jardinero la riega? ¡Florece! Desprende un aroma casi perfecto. Si una humilde flor lo puede hacer, ¿porqué no lo podré hacer yo?
"El hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos."
¿Quién dice que hay algo en esta vida que sea imposible? No hay absolutamente nada imposible para mi Señor, nada. Dios sabe lo que guardas en tu corazón, Dios sabe aquella herida que sufriste y el momento de angustia que pasaste, aquel día que le fallaste y el momento en que le pediste perdón, sabe también lo limitado que es nuestro pensar y fue por esa misma razón que nos regaló un hermoso don: la infinidad de la FE. Pídele y te lo dará...pero pide con fe, que de otro modo no funciona. Dios es el único que conoce la verdadera justicia, porque Él es la justica, la verdad, la vida....el único capaz de darle vuelta al mundo con un suspiro. Hace PROEZAS... colma de bienes...COLMA....!
"Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre."
...Yo no camino sólo, mi Dios siempre va conmigo... Quién te acompañará hasta el fin de los tiempos sino Dios, sino el omnipresente, el omnipotente. Dios nos hizo una promesa que no se quebranta, estar con nosotros hasta el fin de los tiempos. Confía en el Señor y el multiplicará tu descendencia, tu herencia de amor, tu entrega total, tu completa disposición a SU VOLUNTAD.
El Magnificat, una adoración dicha por la más dulce de las voces, para el más Santo de los Santos. Hace unos días hablabamos de oración, de la verdadera felicidad, de la capacidad de estar en completa adoración a nuestro Señor... por supuesto en el Santísimo Sacramento...pero en todo momento. Que fácil decir... "yo hago oración en acción"; si, está bien, pero que esa oración sea en "acción CONTEMPLATIVA", que se vuelva una absoluta adoración a las proezas de Dios, una completa proclamación de Su grandeza. Que tu vida sea, como María, un eterno Magnificat.

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