Se que suena divertido, pero es cierto. Hace unos meses, comenzamos un sueño, que más que un sueño es una misión con unos amiguitos. Dios me pidió creatividad, aqui está. Estamos todos llamados a servirle con amor, y el servicio no es llevarle cosas en bandeja de plata...es llevarle almas en bandeja de oro, es amar al que me odia, hacer bien lo que no me gusta, sonreir ante el dolor, ser felices por llevarlo en nuestro corazón.
Que bonito es, y como admiro, a aquellos que lo dejan absolutamente todo por seguir a Dios. Hace poco escuché el testimonio de un cantante católico, Luis Enrique Ascoy, y como para mejorar su matrimonio y su vida, decidió misionar por el mundo con el canto y su familia, dejándolo todo atrás, poniéndo sus vidas en las manos de María, la mayor intercesora de todas. El es feliz. El hace feliz a otros, y lo que es más importante hace cosas que agradan a Dios.
Que daría yo por tener el valor de dejarlo todo y seguirlo. Hay tantas maneras....tantas cosas que se pueden hacer. Buscar cual es ese "todo" que cada quien tiene y dejarlo. Para mi puede ser dejar mi casa...para el vecino dejar su trabajo...para mi amigo dejar su guitarra....Es un pequeño sacrificio en comparación con la recompenza final: el paraíso eterno junto a Diosito.
Si me atrevo sin embargo a gritarle al mundo que AMO a Dios...que estoy dispuesta a dejarme moldear....por mucho que me cueste y trate de impedirlo... a dejarme ser instrumento de Dios y llegar a la Santidad con mi vida convertida en oración.
Yo me atrevo. Yo me lanzo. Atrevámonos todos a lanzar redes y pescar almas para llevarlas de regreso al Padre.

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